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Las notas de Nicolás · Día 281 · 8 de octubre de 2026

Lo que estamos construyendo

Hoy amanecí viendo salir el sol frente al mar. Y qué cosa tan bonita. Ver cómo comienza a iluminarse el cielo, escuchar el mar, tener a mi familia conmigo y poder disfrutar de todo esto. Y hay algo que hace estos momentos todavía más especiales: compartirlos con Jenn. Porque una cosa es disfrutar un lugar bonito, pero otra muy diferente es poder hacerlo con las personas que amas. Y hoy, mientras desayunábamos, pasó algo que me dejó pensando. En una mesa cerca de nosotros estaban dos señores de bastante edad, disfrutando tranquilamente de su desayuno. Y no sé por qué, pero me quedé mirándolos. Y pensé: Eso es lo que quiero para nosotros. Quiero llegar a esa etapa de mi vida con Jenn y que los dos estemos bien. Bien de salud, físicamente activos, con energía, con ganas de seguir conociendo lugares, de viajar, de disfrutar. Quiero que podamos decir un día cualquiera: "¿Y si nos vamos de viaje?", y simplemente hacerlo. Sin que eso signifique descuidar otras cosas. Con la tranquilidad de saber que nuestra familia está bien, que nuestros hijos están bien y que hemos construido algo que nos permite disfrutar de esa libertad. Y mientras pensaba en todo eso, se me vino a la cabeza una conversación que tuvimos el miércoles en nuestro grupo de parejas. Estábamos hablando de Jacob y de su transición a Israel. Y les compartí algo que he venido sintiendo muy fuerte en mi corazón. Hay personas que tuvieron el privilegio de crecer en familias donde alguien, años atrás, construyó algo importante. Un negocio, un patrimonio, una empresa, una estructura que les permitió comenzar su vida con muchas cosas resueltas. Y qué bendición eso. Pero también hay quienes tenemos la oportunidad de ser los que comenzamos a construir ese legado. Y eso es algo que hoy siento muy fuerte. Siento que Jenn y yo podemos ser esa generación que construya algo diferente para nuestra familia. Y no hablo solamente de tener dinero. Hablo de construir una empresa familiar. De crear oportunidades. De levantar algo donde nuestros hijos puedan aprender, desarrollar sus talentos, equivocarse, crecer y, si así lo deciden, continuar construyendo. Algo que no dependa solamente de nosotros, sino que pueda trascendernos. Y me parece espectacular pensar en eso. Porque hace unos días estaba hablando de la transición de Jacob a Israel, de cómo Dios lo hizo prosperar incluso mientras estaba atravesando su proceso. Y hoy comienzo a entender algo más de mi propia transición. No se trata solamente de convertirme en una mejor versión de mí. Se trata también de lo que esa transformación me va a permitir construir para los que vienen detrás. Y aquí hay algo que me parece importante. Ese futuro que estoy imaginando no comienza cuando tengamos una empresa, cuando alcancemos determinada cantidad de dinero o cuando podamos viajar sin preocuparnos por nada. Comienza hoy. Comienza con las decisiones que estamos tomando. Con los hábitos que estamos construyendo. Con las conversaciones que tenemos como esposos. Con nuestra manera de administrar, de trabajar, de aprender y de atrevernos a hacer cosas nuevas. Y también comienza con algo que estos días he venido aprendiendo muchísimo: Disfrutar las bendiciones que aparecen mientras estamos construyendo. Porque de nada serviría trabajar durante veinte o treinta años para tener tiempo con Jenn si durante esos años me olvido de disfrutarla. De nada serviría construir un patrimonio para mis hijos si en el proceso me pierdo la oportunidad de verlos crecer. Y de nada serviría alcanzar esa libertad que tanto sueño si para conseguirla dejo de disfrutar la vida que Papá me está regalando hoy. Así que creo que esta transición también está cambiando mi manera de entender la prosperidad. Ya no la veo solamente como algo que quiero alcanzar. La veo como algo que quiero aprender a vivir y a compartir desde ahora. Hoy tengo frente a mí un amanecer hermoso. Tengo a mi esposa. Tengo a mi familia. Tengo sueños que todavía parecen grandes. Y tengo la oportunidad de comenzar a construirlos. Quizás todavía no tenemos esa empresa familiar. Quizás todavía no tenemos toda esa libertad que imaginamos. Pero tenemos algo muy importante: Estamos aquí, estamos juntos y podemos comenzar. Y quién sabe. Quizás dentro de muchos años seamos Jenn y yo los que estemos sentados en una mesa, desayunando frente al mar, disfrutando de nuestra salud, de nuestra familia y de todo lo que construimos. Y quizás en ese momento miremos hacia atrás y recordemos que todo comenzó con decisiones que un día nos atrevimos a tomar. Hoy quiero agradecer por lo que tenemos, disfrutarlo y seguir construyendo lo que soñamos. Porque estoy entendiendo que el legado no es solamente lo que dejamos cuando ya no estamos. También es la manera en la que vivimos, amamos y construimos mientras estamos aquí. Y hoy les dejo una pregunta: ¿Estamos construyendo una vida que solamente queremos disfrutar algún día, o estamos aprendiendo a disfrutarla mientras construimos algo que trascienda nuestra generación?
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