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Las notas de Nicolás · Día 276 · 3 de octubre de 2026

No tienes que ir solo

Hoy no me levanté con muchas ganas de salir a correr. De hecho, el clima estaba perfecto para quedarse en la cama. Sonó la alarma y ahí apareció uno de los privilegios de correr con amigos: yo había quedado con ellos. Y si hice un compromiso, tenía que cumplirlo. Mientras iba saliendo pensé en algo: muchas veces la forma más sana de avanzar hacia nuestros objetivos es tener a alguien ante quien rendir cuentas. Hoy yo no estaba rindiéndoles cuentas formalmente a mis amigos, pero el compromiso que había hecho con ellos fue suficiente para sacarme de la cama. 1. El compromiso te mueve cuando las ganas no están Las ganas cambian. El compromiso permanece. Tener personas que conocen hacia dónde quieres ir y que caminan contigo hace mucho más difícil negociar contigo mismo cuando aparece la excusa. Después llegamos al Malecón. Cada uno tenía su plan y yo arranqué con mi primer kilómetro de calentamiento. Pero no sé, hoy se me metió en la cabeza que quería darla toda. Y comencé a correr. Kilómetro tras kilómetro. Después vi que venía haciendo ritmos por debajo de 5:50. En el kilómetro 7 sentí el corazón bastante acelerado, miré el reloj y estaba alrededor de 5:35, con las pulsaciones en 160 y pico. Le bajé un poco. Respiré. Pasé más o menos a ritmo 6:00. Y de repente me pasa un señor mayor. Venía corriendo fuerte, alrededor de 5:30, 5:20. Y pensé: me voy a pegar de este señor. No lo conocía. No hablamos. Él probablemente ni sabía que yo estaba detrás. Pero durante esos kilómetros su ritmo me llevó a dar más de lo que probablemente hubiera dado solo. 2. Hay personas que hacen que llegues más lejos Y ahí conecté esto con algo más grande. Rendir cuentas te ayuda a caminar hacia tus objetivos. Pero cuando dejas de pensar solamente en mis objetivos y comienzas a construir objetivos junto a las personas correctas —tu pareja, tus amigos, tu equipo— algo cambia. Hay momentos en los que tú vas a marcar el ritmo. Y habrá otros en los que alguien más irá delante y su ímpetu te ayudará a llegar a un lugar al que quizás solo te habría costado mucho más llegar. Hoy creo que di un 90 o 95% de lo que tenía. Pero di el 100% de ese 95%. Y quizás esa es la nota de hoy: no siempre vas a tener ganas, no siempre vas a tener el 100% y no siempre tienes que ir solo. Haz compromisos con personas que te impulsen. Camina con gente que también quiera avanzar. Y cuando alguien delante de ti esté marcando un ritmo que sabes que puedes intentar seguir, pégate. Porque algunas metas se alcanzan por disciplina. Pero hay otras a las que llegamos más rápido porque escogimos bien con quién recorrer el camino.
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